CREADA LA COMISIÓN FRANKENSTEIN QUE NEGOCIARÁ EL PRÓXIMO CONVENIO COLECTIVO ESTATAL DE EMPRESAS DE SEGURIDAD

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Frankenstein

 

 

 

Opiniones a parte, hay que reconocer que la dirección de APROSER ha sido una de las direcciones Patronales más hábiles surgidas en España, donde con tan solo unas doce empresas asociadas manejan un sector de más de 3.000 empresas inscritas. De una perspicacia y sagacidad nada comunes. Pocas metáforas podrían haber sido más elocuentes que la de Comisión Frankenstein para describir la comisión creada ayer por APROSER, donde hábilmente se han traído de su lado a Patronales cómo FES, con la que mantuvieron antaño litigios importantes de representación y que ahora se sienta en las rodillas de APROSER con una silla prestada, caso similar ACAES, y la residual UAS. Esto sin duda construye una representación mayoritaria más que dudosa y siempre puesta en entredicho y todo ello con la entrada en la negociación de ASECOPS, asociación que sin duda tiene infinidad de empresas más asociadas que APROSER y que pese a ello se queda con dos lamentables sillas y como invitado de piedra. De ahí el empeño en él acta de incidir en la supuesta representación mayoritaria de las que todos dudan, y de ahí que se hayan traído de su lado a Patronales defenestradas y sin representación a fin de aparentar o hacer más bulto.

El personaje Frankenstein, sin nombre propio pero que adopta el nombre de su creador, es, según la novela de Mary Shelley, un monstruo construido a base de retazos de cadáveres, piltrafas humanas diseccionadas en la sala de autopsias de un hospital por la demencia y loca ambición de un doctor, que pretende construir clínicamente la vida. El resultado del experimento es sin duda trágico. No solo es que su apariencia y su constitución interna, elaborada con despojos y partes de individuos diversos y por lo tanto totalmente heterogéneos, sean repelentes y deformes, hasta el punto de que su creador reniegue de él y lo abandone, sino que a lo largo de toda la novela resulta palpable que la criatura artificialmente construida no es funcionalmente apta para la vida humana e integrarse en la sociedad.

Lo acertado de la metáfora radica ciertamente en que lo que ha salido de la propia constitución de la comisión, que aunque legal, es algo, desde el punto de vista democrático, contra natura, repulsivo, un engendro, un monstruo fruto de los intereses más dispares, muchos de ellos aunados con objetivos diversos, y a menudo contradictorios y contrarios al interés general del sector. Pero la metáfora va más allá y es que este engendro, al igual que el monstruo de Mary Shelley, no es funcionalmente viable, no es operativo, no sirve para moverse en un sistema democrático, de ahí que ya en el propio acta se matice que aún teniendo silla las patronales FES, UAS o ACAES el voto es de APROSER pues es quien le cede el mismo, por tanto votarán lo que APROSER quiera que voten.

Lo grave de tal situación es que estas cesiones están insertas en un sistema de suma cero, de modo que lo que se otorga a unos se les quita a los demás, y se crea todo tipo de injusticias y de diferencias entre los agentes legitimados. En muchas ocasiones, se llega aún más lejos, pues se entra en un claro compadreo con aquellos que no hace mucho eran voces discordantes en la mesa, como lo ha sido siempre FES, donde la situación para las empresas que representan con dispares intereses a las de APROSER hace que su posición hoy sea esperpéntica, y causa rubor y vergüenza ajena ver a estas y las demás Patronales con intereses dispares tratando hoy con algodones a quienes afirman claramente que pretenden acabar con las empresas a las que representan.

La última canonjía conseguida es el privilegio de que los sindicatos acólitos publiciten ya un convenio a la baja que no superará el 1 %, y ello por que la Ley les obliga almenos a mejorarlo en su mínima expresión. Todo ello claro está excusando a las patronales por la situación actual del COVID. Estos sindicatos que cuentan con un sistema de financiación privilegiado, anacrónico, y que crea una situación de clara desigualdad, se benefician además de la representación que estas Patronales les conceden a través de mandos intermedios en toda la península en sus distintas delegaciones. Y así todo el tinglado montado y engrasado.
La obra de Mary Shelley tiene un subtítulo que casi nadie cita, “El nuevo Prometeo”. La autora pretende relacionar a su protagonista con el titán de la mitología griega que, arrastrado por su ambición, lleva su osadía al extremo de retar a los dioses y es torturado por ellos. La soberbia del doctor Frankenstein le conduce a desafiar las leyes de la naturaleza y es castigado por su propia obra, ese engendro grotesco e incontrolable que se vuelve contra su creador. APROSER, llevado por su orgullo y ambición, violentando el orden lógico de una negociación democrática y de la ética, ha creado también un monstruo patético y deforme difícil dominar, la Comisión Frankenstein. La obra de Mary Shelley tiene una moraleja: el castigo que acarrea a quien, en función de la soberbia y el orgullo, traspasa los límites éticos y del orden natural. Dudo mucho de que eso se aplique al pie de la letra en estos casos. No sé cuál será el final de este pacto entre APROSER, FES, ACAES o UAS, pero me temo y creo intuir que las consecuencias negativas serán para los trabajadores.

 
Alberto García Martínez
Coordinador de comunicación de Alternativa Sindical
Área de comunicación de alternativasindical

 

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